22 marzo 2013

Casi héroe urbano de café.



Tipo 10:00 de la mañana, estaba sentado en mi café favorito de Pedro de Valdivia a pasos de Bilbao. Ya había pedido mi “macchiato” de siempre y había comenzado a responder correos electrónicos en mi computador. Día precioso afuera, ambiente agradable adentro. Lugar perfecto para trabajar.

Estaba ubicado en un pequeño espacio que forma un pasillo reducido, en que hay sólo cuatro mesas para dos personas cada una. La mía era la del final de este “pasillito” que estaba en la esquina, con un muro a mi espalda y un ventanal a mi izquierda que daba a la  vereda oriente de esta preciosa avenida de Providencia. La mesa inmediatamente a mi derecha estaba vacía.  A los minutos de yo sentarme, se ocupó la mesa que estaba ubicada diagonalmente a mi mesa. Allí se sentó una niña de unos veintitantos, cerquita de los 30, creo yo. Apenas se instaló, abrió su Mac blanco y se puso a trabajar (me imagino). “Buenamoza, la cabra”, pensé. Era, probablemente, una mujer que estaba relacionada con el diseño, intuí. Tenía buena pinta, era flaca, muy bien vestida. Tenía una tez completamente blanca, que a pesar de su blancura, no lucia desabrida y un cabello rubio que, lo más seguro, no era ni tan rubio. Pero igual se veía bien. Y me fijé, en las pocas veces que alzó la vista, en sus ojos verdes bien llamativos.

Tranquilo, volví a mis correos. En eso entraron dos jóvenes cercanos o pasaditos los 30 años también y se sentaron frente a mí e inmediatamente al lado de la niña de ojos verdosos. Uno era un guatón que vestía una polera negra muy ancha con una figura media “heavy metal”, jeans negro y zapatillas grises. Se veía bastante desaseado, particularmente con una chasca que pareciera que recién se venía levantando y que, obviamente, no se había duchado. Este guatoncito chascón me dio la espalda cuando se sentó. El otro era un flaco buena pinta. Pelo mucho más corto y barba de dos días “cuidadosamente” descuidada. Vestía “business casual” lo que me llamo la atención por la falta de similitud con su amigo o “partner”.  Tan pronto se sentaron abrieron sus computadores negros y grandes, definitivamente no Mac.

Nuevamente en lo mío, cuando me comencé a desconcentrar con la conversación que mantenían los muchachos a un volumen bastante alto, conversa que comandaba el flaco, siendo su “partner" la escucha que el otro requería.

-   Mira weón, esos weones son la cagá. Siempre nos dejan con las weas a medias… y después no podemos responder a nuestros clientes. Yo creo que hay que buscarse otros weones que presten mejor servicios que eso CTMs.

-   ¿Y hai pensao en algún weón en particular?

-  Fíjate que no. Es que la wea igual está complicá. Conozco a un weón en Iquique que mueve ese tipo de equipos de amplificación pero igual no cacho si nos serviría. Puta… igual una lata trabajar con los weones que proveen en este mercado. Son todos como las weas.

-   Mmm… tení toda la razón, weón. Que wea.

La conversa siguió así por un rato, con dos a tres palabras “blancas” entre tanto garabato en cada frase. Me empecé a incomodar terriblemente. La incomodidad me surgía por el hecho de escuchar a estos dos tipos como si estuviesen hablando en el living de su casa, sin nadie más que los escuchara. Además, me bajó la idea que la niña del lado le estaba incomodando aún más la conversación sin filtros de estos muchachos.

Traté de cachar qué onda la cabra. Si había signos de molestia o incomodidad ante la escucha obligatoria, por lo reducido del espacio, de la conversa del lado. Y no vi mucho, ya que ella seguía inmersa en su pantalla, no mostraba señas de nada.

¿Y si hago lo que corresponde hacer? ¿Y si les paro los carros a estos tipos para que respeten a quienes estamos escuchando la chorrera de garabatos que están entonando? ¿Si les digo que, al menos, deberían tener consideración con la mujer que está sentado a su lado?

Me imagine la cara de ambos si llegaba a decirles lo que acababa de imaginar. Me imaginé dos posibles reacciones. (1) que se miraran entre ellos con cara de asombro, sorpresa e incredulidad y me dijeran: ¿Y qué te metí vo, viejo weón?, ante lo cual yo habría tenido que explicar lo más calmada y, a la vez, firmemente mi parecer y mis convicciones. (2) que se miraran igual de sorprendidos, bajaran el moño y volvieran a sus conversaciones aminorando los “weones” y las “weas”, o al menos, hablando más bajito, ante lo cual yo habría esbozado una leve y triunfal sonrisa y hubiese recibido otra gentil y encantadora sonrisa de la niña de los ojos verdosos, como muestra de su gratitud.

Mi nivel de incomodidad era tal que ya estaba a punto de decirle que “chataran la moto”, cuando… sonó el celular de la niña de ojos verdosos.

-     - Alo, ¿sí?...  Claudita... ¿cómo estai weona?...  Bien poh… Ah, eso… Nop, se me cayó la wea. Es que no se dio, no má. Si… para la otra tendrá que ser… ¿La dura? Mmm… igual tuve mala cueva… es que no siempre las weas resultan como se supone que deberían resultar… voy cachai poh weona…

Así continuó y continuó.

Y me quedé reflexionando en el acto heroico que estuve a punto, a punto, de emprender hace unos segundos atrás, cuál caballero noble y valiente dispuesto con fuerza y determinación a defender a aquella dama inocente y delicada de las garras de la grosería y la falta de respeto de tan abominables criaturas del pantano.

Uff… de la que me salve.  

Me habría convertido, oficialmente, en el Rey de los Weones.

5 comentarios:

Karamirez dijo...

Notable!!! ahora imagino esa segunda parte en la que si te atreviste a enfrentar a esos mal hablados. Capaz y en una de esas hasta se suma la niña de ojos verdes, porque; quien Os dijo, caballero de noble armadura que la doncella quería ser salvada???

(jajajajaja, no puedo no reír al imaginar el cuadro).

Volviendo al 2013, no sé porqué, ni como se incorporó el lenguaje tan informal, tan soez; okeeei , no tengo tejado de vidrio, pero no soy como esa señora que dice "agradezca que soy una dama", al menos no en público jajaja.

Saludos!!

M Signé dijo...

Mi abuela siempre me dec{ia, espera, espera hasta el final
jajajajaja

Jorge M dijo...

Yo dije esto en el 2001 cuando volví a trabajar a Chile por dos meses en el ALMA.
Me dijeron que estaba exagerando, que no era tan asi.
Me llamo la atención el nivel de rotería, a todo nivel, en toda ocasión.
Veo que la tendencia siguió.
a propósito, mantengamos el idioma, se escribe "huevon", "huevada", etc
Saludos

Unknown dijo...

Tengo 2 opciones. Hacer el papelón " ueon" ante ellos o ponerme audífonos y escuchar mi musica.
Ya aprendí q no puedo cambiar a los demás la única que puede cambiar soy yo.
Me ha pasado similares cosas y hice muchas veces la de la "ueona" ahora me adapto a la realidad y busco MI PAZ!!!!

Unknown dijo...

Tengo 2 opciones. Hacer el papelón " ueon" ante ellos o ponerme audífonos y escuchar mi musica.
Ya aprendí q no puedo cambiar a los demás la única que puede cambiar soy yo.
Me ha pasado similares cosas y hice muchas veces la de la "ueona" ahora me adapto a la realidad y busco MI PAZ!!!!