¿Julio? Si parece que fue el mes de julio cuando fui a dictar un Taller de Colores a la carrera de Ingeniería Comercial de la U.de Concepción en su sede de Chillán. Ya que iba para allá, aproveché de invitar a mi amiga coach, Laura, para que me acompañara a dictar el taller. Ella, en cambio, me invitó a quedarme a alojar en su casa, lo que acepté encantado. Me recuerdo que cuando entré a su hogar, lo primero que vi fue una foto de Salvador Allende colgada en el living. No en un rinconcito, ni en una repisa, así como desapercibida. Estaba colgada en el “mero” living. Grande la foto. Más bien era un cuadro que mostraba a “Don Chicho” con sus lentes característicos (mismo diseño que una vez uso mi padre) con una sonrisa que se inclinaba levemente a la izquierda. Levemente.Que manera de hacer frio en Chillán en esa época del año. Y para pasar el frio, que mejor que un vinito tinto al lado de la estufa. Y así comenzamos a conversar. No había cómo no terminar hablando de política. Me contó la historia de sus padres profesores y de sus vivencias de izquierda, de su sentir de izquierda, de su corazón de izquierda, de su alma de izquierda. Y cuando se habla de la izquierda, sale naturalmente la derecha… y no siempre en buenos términos. Es como hablar de Dios e invitar a la conversa al Diablo, hablar del Colo y de la U. Así que no pasó mucho para que surgieran términos como ”dictadura”, “facho” o “momio”. Y yo justo ahí. Se me ocurrió preguntarle: Si yo me metiera en política y postulara a un cargo público, ¿tú votarías por mi? Arriesgada la pregunta… igual la hice. Me quedó mirando y me dijo… Si, votaría por ti. Me extrañó y volví a preguntar: ¿A pesar de ser, lo que tu llamas, “momio”? Ella me miró y me dijo con firmeza: Si, porque confió en ti. Confiar. Fue linda la conversa… y me quedó dando vuelta todo el resto del año. Si amiga mía, me quedó ahí.. palpitando.
Estas letras no tienen nada que ver con influir en vuestro parecer político, vayan a votar o ya lo hayan hecho. Nada más lejos de mi intención. Somos todos grandecitos y sabemos los ideales que defendemos. Mi intención es otra. Lo que me dijo Laura me abrió a reflexionar en el cómo en nuestra sociedad nos dejamos encajonar drástica y brutalmente. Si pienso para “este” lado, me tildan de “momio recalcitrante”… y si tú piensas para el “otro” pasas a ser una “comunacha de m...” Y ambos no somos ni lo uno ni lo otro. Y lo sabemos porque nos conocemos… y principalmente, porque nos conocimos en un ámbito en que la política no era tema.
Y me pregunto el porqué el tema no puede ser tocado en la mayoría de las sobremesas. Por qué le sacamos el cuerpo y evitamos hablar de política… y cuando lo hacemos, caemos muchas veces en la agresión verbal y en la pasión desmedida. Y si escribo en plural, es porque yo también he estado allí. Sin duda, soy un pecador reconocido. Lo confieso.
Llegamos a ponernos etiquetas tan grandes que metemos a todos en 2 enormes sacos donde caben desde los pacíficos y moderados hasta los extremistas de las descalificaciones. Y quienes detentan el poder en ambas corrientes son los primeros en generalizar, denostar, descalificar y ningunear al contrario. Y cuando lo llevamos a un plano personal, si un amigo que me conoce bien, tilda de “momio” a quienes tienen inclinación distinta a la suya, incluido yo… allí, justo allí, tiendo a alejarme, ya que me acaban de meter en un saco en el que me tengo que hacer cargo de verdades (y no tan verdades) históricas que no me corresponde asumir. Si voto por “aquel” entonces “tendría que hacerme cargo” de lo ocurrido en la dictadura, de malos empresarios, de la indiferencia social, de confabulaciones corporativas, de “Bush”, de los latifundios, etc. Así, para algunos, que vote por tal señor, es votar por toda la historia que “nos” condena. Y funciona para ambos lados. Funciona perfecto.
De muestra un botón. Hace poco pregunté en Facebook ¿qué es ser progresista? Y me respondieron: “justo lo contrario a ser momio y retrograda”. Luego vino alguien que contra atacó… y así. Nos llenamos, entonces, de grupos como “Me daría vergüenza que XX fuese presidente”. Y resulta que si yo pienso votar por XX, entonces de alguna manera le estoy aportando a la vergüenza de mis amigos que son miembros de tal grupo. Impresentable. Mejor no hablar de política entonces. No hay por dónde “encontrarnos”. Todo nos hace alejarnos.
Leía que la distinción de “momio”, venía de la Francia de los 60s, en la que se llamaba así a quien no se quiere mover y no quiere cambiar. Bajo esta perspectiva, obviamente, existen “momios” de derecha y de izquierda. Y me pregunté: ¿Momio yo? Por ningún motivo. Yo me quiero mover, yo me estoy moviendo. De hecho, trabajo mostrando a otros nuevas miradas que les permitan a ellos moverse hacía donde ellos quieran. Así que de momio... nada.
Termino haciéndote un pedido. Si pienso políticamente distinto a ti, te pido que no me encasilles con ninguna caricatura, que no me metas dentro de ningún saco, que no me descalifiques por no ver las cosas como tú las ves, que no me pidas, ni insinúes que me haga cargo de ninguna aberración histórica del sector y que no compares con el “peor” de este lado. Yo me comprometo a hacer lo mismo.
Laura, quiero agradecer tu confianza. Me mostraste que es la puerta que permite abrir los muros y barreras “insalvables” que nos siguen “vendiendo”, muy exitosamente… hasta ahora.
5 comentarios:
Adolfo... gracias por la invitacion a MOVERSE... a mirar desde otra perspectiva... es tan fuerte para mi, confirmar que los prejuicios y juicios nos hacen "movernos" y generalmente son siempre para el mismo lado que no nos permiten disfrutar y conocer otros espacios.
Me imagino tu cara al entrar a casa de Laura... y las conversas que aparecieron...
Gracias por la invitacion a leerte y tambien por traerme cerca a Laura, que no la veo hace rato y a quien quiero mucho...
Nunca es tarde para leer un buen comentario y el tuyo, querido amigo, lo es.Participo de su fondo desde la barrera contraria.
Yo soy hijo de un comunista represaliado por Franco que estuvo en la cárcel durante 7 años después de la Guerra Civil española (el sigue siendo el ejemplo de la ética en mi vida) y de una madre falangista, católica y franquista (ella sigue siendo el ejemplo de la fortaleza y el ánimo en mi vida). Ambos están muertos. Su ejemplo de amor en la diferencia, de convivencia desde trincheras opuestas sigue vivo.
El mes de noviembre como creo que sabes estuve invitado al Congreso de la ICF España para desarrollar la ponencia: Coaching y Política. Empecé contando este capítulo de mi biografía y en medio del ambiente hostil que en este momento vive mi pais hacia la política, logramos excelentes conversaciones.
Hagamos el partido de la convivencia. Un abrazo
Juan
Querido Adolfo: Tras casi hacer lo que casi siempre hago, que es pasar, decidí comentarte, ya que eres mi amigo y me invitaste con tanta amabilidad a leerte.
Lo primero, es decirte que comparto tu inquietud de aceptación del otro y de contagiar a todos con la emoción del respeto; como Juan, lo comparto desde la vereda opuesta, aunque en este caso especifico creo que un cambio puede ser buena cosa a la larga.
Lo segundo va como amigo y coach: creo que lo que pides es un imposible, a menos que hablemos de un nivel de maestría en el silenciar la mente al estilo Zen o como en la contemplación mística cristiana. "Encasillar", "meter en sacos" y todo eso que nos pides que no hagamos, son formas de decir "hacer juicios", y nosotros, coaches ontológicos, creemos que opinar es parte de nuestra manera de ser seres humanos. Lo que tal vez podamos, y como coaches sé que lo intentamos con todo nuestro corazón, es pedir (y enseñar a hacerlo) que nos hagamos cargo de nuestras opiniones como lo que son, que sepamos fundarlas, distinguirlas de los "hechos", saber que cuando decimos "momio" o "rojo" no hablamos de las propiedades de alguien o algo, sino que básicamente estamos declarando un punto de vista (el nuestro). No juzguéis, nos manda Jesús. Yo creo que la traducción ontológica es: "Fundad vuestros juicios y NUNCA los tomeis como afirmaciones", y "No os doy la autoridad para declarar cómo es el corazón o alma de alguien".
Y ahora que sé que "eres momio", déjame declararte que votaría por tí igual, si te presentas a alguna cuestión de la polis; que confío en tí.
Un abrazo.
Querido amigo, me llegó tu carta anual y nuevamente sentí el gusto de recibir el sobre de un amigo y no el del banco o la luz, la leí atentamente y algo me quedó dando vueltas, no me cuadraba. La Nuri, mi mujer, también la leyó, y así sin querer queriendo después de unos días le dije que no estaba de acuerdo contigo, me miró como miran las mujeres cuando te quieren decir algo que debes escuchar y me dijo "yo tampoco", comenzó ahí la conversa. Te contaré cuales fueron mis conclusiones, las ella casi concuerdan al 100.
Creo que uno ve la vida de cierta forma e imagina como debe ser su país, como debe progresar y desarrollarse, lo que espera de sus autoridades y, en general, de la sociedad en la cual esta metido, creo en la diversidad, en el respeto, pero por sobre todo creo en el ser humano como eje fundamental, por lo tanto también creo que eres una muy buena persona y, por supuesto, confío en ti hasta la muerte, lo que no quiere decir que votaría por ti. Tu ves la vida de otra forma y la forma en que imaginas nuestro país va por caminos diferentes. Tal vez al final nuestras líneas se juntan en el resultado que esperamos todos. No por eso te pongo etiqueta ni descalifico lo que tu piensas, somos grandecitos ya.
También creo que sí debemos hacernos cargo de la historia, no la de Bush ni la de Stalin, de Fidel, Uribe, Chavez, etc., pero si de la nuestra, la que nos tocó vivir, no la de Ibañez ni Balmaceda, la que apoyamos o combatimos, así es, apoyamos o combatimos, da lo mismo de que lado estabas, no es ese el punto, lo importante es que elegimos un lado y de ese lado, creo, debemos hacernos cargo de aciertos y errores (también horrores), la mochila de la historia nos debe pesar si estuvimos ahí. Con esto que te cuento no pretendo en lo más mínimo que te hagas cargo de nada, es sólo como yo veo la vida.
Fito querido, no te imaginas cuanto me gustaría que conversaramos esto, quizás hasta levantaríamos la voz (como cuando jugaba el Colo con la U y lo veíamos en tu dpto en Antofagasta y terminabamos picados), Talca queda un poco más cerca que Chillán y los vinos del Maule son mejores, también puede venir Laura (lindo nombre, así se llama mi hija) y entre los 3, en una de esas, nos ponemos de acuerdo.
Un abrazo, te quiero mucho
Mauricio Signé
Justamente ayer conversábamos con un amigo respecto a este tema y otras yerbas. Efectivamente sufrimos del encasillamiento ideológico “dicotómico” que no permite tratar los “grandes” temas con una altura de mira acorde al desafío. Espero que alguna vez (y pese al desagrado de quienes han habitado felizmente en la autocomplacencia de la dicotomía) estas vetustas codificaciones se vean progresivamente aplastadas por el peso de las buenas ideas, la lucidez y el consenso basado en el bien común. Quizás para esto estamos aquí.
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