14 junio 2009

Se me perdio una pieza...

del rompecabezas... De mil quinientas piezas, se me perdió sólo una... y me di cuenta cuando tenía las otras mil cuatrocientas noventa y nueve en su lugar. El precioso rompecabezas quedó así... sin una pieza. Podría definirse como cojo o como manco... o sencillamente incompleto. La busqué, creanme que la busqué. Y no la encontré. Allí esta el rompecabezas... incompleto, en el limbo mismo. No pudiendo convertirse en cuadro... y yo no decidiendo aún desarmarlo y volverlo a su contenedor original, para nunca más armarlo. Debe ser que tengo la esperanza que un día, un buen día, la pieza aparezca como de la nada.

Y me volvió un pensamiento que me aparece de cuando en cuando, desde que era niño. Me vuelve la idea de la existencia de este mundo paralelo en que están todas aquellas cosas, cosillas, cosotas que he perdido en mi vida. Un mundo paralelo que está exactamente alineado al nuestro, pero que es invisible.. y está lleno, lleno, lleno de cosas perdidas. Las llaves que nunca más encontré, el maldito número ganador de esa rifa, el anillo de matrimonio que un día cualquiera me saqué y lo guardé por ahí, ese vino tinto que pintaba muy bueno que me regalaron en mi cumpleaños del año pasado, el "pendrive" con el informe que tenía que presentar esa misma mañana. Que sé yo.. mil cosas, todas perdidas.

Y no sólo cosas materiales como esa singular pieza de rompecabezas. También conviven allí los pensamientos perdidos, esas ideas locas que un día tuve y que se me perdieron sin darme cuenta, porque les quité por unos segundos el foco, porque se me atravesó un perro, porque alguien me tocó una bocina, o porque me sonrió esa bella mujer. De los sentimientos perdidos... uff.. ni que hablar. Ese amor eterno que se me perdió sin que me diera cuenta, y justo allí dejó de ser eterno. También están allí esos amores de mujer que se le perdió su amor por mi. Y esos grandes y eternos amores perdidos, se mezcla con los cariños perdidos, con esos cariños que al irse perdiendo de a poco, de a muy poco, van ayudando sistemática y irremediablemente a que esos grandes y eternos amores se pierdan sin alternativas, como el agua que se va por un desagüe. Están los asombros perdidos, los encantos perdidos, las sorpresas perdidas, las sonrisas perdidas, los cuidados perdidos, los pequeños gestos, que hacían una diferencia, también perdidos. Las amistades perdidas también se encuentran allí... esas que en su momento más sublime también pintaban para ser eternas, pero que los caminos de la vida me mostraron que se perdían en la
ausente cotidianidad... en la falta de un llamado, de un contacto... de un interés legítimo y cariñoso por el otro. Se encuentran allí también tantos nombres que no hacen "match" con caras... y tantas caras que no hacen "match" con nombres... todas perdidas.

Un área tremendamente grande de este mundo paralelo de especies perdidas... lo llenan los recuerdos perdidos... esos que no quería que se perdieran por ningún motivo, aquellos que eran imágenes de los momentos que deseaba que durarán por siempre... y sin más, se perdieron también. Irónico, porque a veces deseo con todas mis fuerzas que se pierdan algunos recuerdos... y como que el universo me llevara la contra, permanecen allí presentes... sin tener más alternativas que revivirlos día a día. Recuerdos que se perdieron de un primer beso en la esquina de la calle de ese barrio hace muchos años atrás... de esa polola morena que sonreía maravilloso... ¿o no era morena? No recuerdo. Recuerdos perdidos de ese chaleco que me encantaba pero que no le logro definir sus colores correctos. Sabores perdidos, como el de la mayonesa que hacía mi madre el domingo a la hora de almuerzo en casa. Melodías perdidas, como esa canción lenta que recuerdo que bailábamos con esa niña de lentes... me acuerdo de ella, pero tengo perdidos esos acordes. Quizás un día la encuentre cambiando de radios en mi auto. Quizás. Y así... mil cosas, cosillas, cosotas, pensamientos, sentimientos, recuerdos... todas perdidas.

Lo interesante de este mundo paralelo, es que todos estos "objetos" perdidos me ven, me observan cuidadosamente, cuando los busco. Me ven cuando me angustio, cuando me desespero, cuando maldigo porque "lo dejé justo aquí y ahora la maldita &#%*# no esta". Y sé, más bien presiento, que se ríen entre ellos, como diciendo... "paso por mi lado... y no me vio el pajarón"... y cantan muy bajito... "tibio tibio... tibio tibio". Y yo no veo. Yo no escucho. Yo no encuentro... y ese universo paralelo de objetos perdidos sigue existiendo porque no termino de descubrirlo, de encontrarlo. Y aún así sé que existe. Lo sé.

Hoy me di cuenta que ando en demasiadas búsquedas... demasiadas búsquedas. Y eso hace que me cueste aún más enfocarme... que me cueste más encontrar. Y se convierte en un círculo muy vicioso. Mientras más busco, más pierdo. Irónico. Contraproducente. Ridículo. Hoy me di cuenta que debo dejar de buscar tanto... quizás deba dar por perdidas ciertas cosas, cosillas, cosotas. Quizás deba dar por perdido ámbitos que si bien son deseables... no son prioritarios en este momento de mi vida. Y no tiene que ver con que no pueda aportar, con que no pueda sumar, colaborar y crear en determinados espacios. Tiene que ver con que en todas estas pérdidas que estoy hoy viviendo en las distintas facetas de mi vida, tengo que priorizar las búsquedas. Tengo que valorar de corazón lo que hoy quiero encontrar y recuperar de este universo paralelo de objetos perdidos, sobre todo los sentimiento y relaciones perdidas, la armonía que un día tuve conmigo... y traerlos a mi universo... para aliviarme... para gozar el camino... para finalmente regalarme la paz que necesito para vivir... para disfrutar del viaje.

5 comentarios:

sergio dijo...

Que viaje….

Me encanta lo que propones, me encanta como lo vez… no quiero adentrarme en esa maravillosa historia, tampoco quiero preguntarte si contaste las piezas, quizás el puzle tenía 1.501 (no 1.500 como decía el fabricante), y efectivamente tienes 1.5000 piezas… solo quiero decirte que yo vi tu puzle…

Y me parece un maravilloso y “PERFECTO” puzle incompleto

Un abrazo…

Anónimo dijo...

Me encantó tu reflexión. Me vi reflejada en tantas cosas.-
Y tienes razón generalmente nos perdemos buscando "la" pieza y nos olvidamos del desafío que significó armar las 1.499 restantes.-
Me hace mucho sentido.
TE FELICITO.-

Unknown dijo...

Genial, en muchas oportunidades nos perdemos en esa pequeñisima "cosa" y dejamos pasar tantas pero tantas que prodrían llenarnos el vacío que dejo la pieza perdida...
Yo tambien creo que lo que perdemos esta en ese universo paralelo que no podemos ver, pero que si nos ve... lo que no habia pensado es que todas ellas se encuentran juntas, me tranquiliza saber que ha pesar de no contar conmigo pueden contar con ellas y asi no estan tan perdidas...

veronica

Unknown dijo...

tugar tugar salir a encontrar.... quizas eso mejor a buscar.
recorde una cancion hermosa de silvio rodriguez que se llama ¿adonde van? buscala y escuchala ,te la regalo
un abrazo
lau.

Ani dijo...

Amigo,sólo se me viene a mi Ser, ese buen vino que compartimos y que no perdimos, me conmueve hasta el extremo de pensar que lo escribiste para mi... cuantas cosas he olvidado y cuantas recuerdo (sin querer hacerlo), porque recuerdo lo que me hace daño y olvido los momentos dichosos que la vida me regaló.... porque maldigo eso que no me resultó y no bendigo el maravilloso minuto que mi ángel de la guarda paró el tráfico y evitó que tuviese un accidente mayor... Amigo, gracias por escribir, gracias por tus palabras que den sentido a mi vivir... un abrazo..no un beso (y si lo pierdes, no importa..tengo más)