1/2 de nuez moscada en polvo
Y no esperes que la vida te sepa a lo que no le echas.
Y no esperes que la vida te sepa a lo que no le echas.
En mi habitual recorrida nocturna de ir a ver si Tamara y Sebastián están bien arropados, antes de irme a acostar, me encontré con una hoja colgando de un hilo, cual móvil de guagua, sobre la cama de Sebastián. La tenue luz que se asomaba del pasillo fue suficiente para comenzar mi lectura cerca de la medianoche de un día hábil cualquiera. El texto rezaba como sigue:
Reglas para Sebastián.
· Yapo, levántate, no “seai” flojo
· Vístete rápido
· “Handa” a comer
· Lávate los dientes
· “Hechate” crema de sol
· “Hagara” el Game Boy y juega
· Despídete de los bunis (perros) y “handa” con tu mochila al auto
· “Handa" al colegio y pásalo muy bien
Uff. Pedazo de lección de mi hijo de 10 años. “Anda al colegio y pásalo muy bien”. En el desayuno, lo primero que hice fue preguntarle por esta lista de reglas. “Gordito, ¿para qué hiciste esta lista? “Para que no me olvide de hacerlo todos los días”. Le pedí prestado el listado y lo mostré en el comienzo del segundo día del Encuentro de Coaching que justo me tocaba abrir. Les pregunté a los 120 coaches presentes qué pasaría si los adultos, todas las mañanas, nos comprometiéramos con la siguiente “regla” :
“Anda a tu trabajo y pásalo muy bien”
Mmm… que potente sería. Que diferente sería. Nos relacionaríamos mejor con nuestros compañeros de trabajo, con nuestros jefes y subordinados, con nuestros proveedores y clientes. Nos daría gusto llegar a la oficina y, lo más probable, llegaríamos con sonrisas que contagiarían el ambiente. Se nos pasaría el día volando, haciendo tareas que nos entretienen desde el más absoluto compromiso y la satisfacción de trabajar por mucho más que un sueldo. Trabajar por el gusto de trabajar en lo que nos llena, en lo que nos gusta.
En cambio, pareciera que hacemos exactamente lo contrario. Se ve que la gran mayoría no van felices a sus jornadas diarias. En los talleres que hemos hecho durante este año, nos damos cuenta que un número no menor va a trabajar todos los días desde la más absoluta resignación e incluso del resentimiento. Como si las malas razones no faltaran. Hay cientos de razones para pasarlo mal. Es sólo cosa de buscarlas, que se encuentran con facilidad.
1 cucharadita de sal… 1/2 de pimienta… 1/2 de nuez moscada en polvo…
y no esperes que la vida te sepa a lo que no le echas.
Permítanme generalizar. En alguna parte del camino se nos olvidó pasarlo bien en lo que hacemos. En alguna parte se nos olvidó jugar. Reírnos con quienes nos rodean y de nosotros mismos. En alguna parte del camino comenzamos a ver vasos medios vacios en vez de verlos medios llenos. Comenzamos a ver nublado aunque no hubiese ni una sola nube en el horizonte. En alguna parte del camino nos convertimos en adultos, serios, formales, “correctos” y nos llenamos de preocupaciones, guardándolas en nuestros bolsillos y acarreándolas para todas partes. Y fue justo ahí donde los ingredientes comenzaron a cambiar.
Si le echas una taza de estrés, un cuchara de falta de sentido, 1/2 litro de preocupaciones, unas gotas de resignación y una pizca de resentimiento… no te puede saber a otra cosa que no sea amargo... muy amargo.
La vida, dicen, es la simple sumatoria de segundos, minutos y horas que se convierten en días. Si hoy lo paso bien, y ese pasarlo bien lo repito por siete, tengo una semana de pasarlo bien. Si sumo 4 de ellas, tengo un mes de pasarlo bien, y así sucesivamente… construimos nuestra vida.
Si le echas una taza de estrés, un cuchara de falta de sentido, 1/2 litro de preocupaciones, unas gotas de resignación y una pizca de resentimiento… no te puede saber a otra cosa que no sea amargo... muy amargo.
La vida, dicen, es la simple sumatoria de segundos, minutos y horas que se convierten en días. Si hoy lo paso bien, y ese pasarlo bien lo repito por siete, tengo una semana de pasarlo bien. Si sumo 4 de ellas, tengo un mes de pasarlo bien, y así sucesivamente… construimos nuestra vida.
1 cucharadita de cariño… 1 de azúcar… 1/2 de buenas vibras…
1/2 de canela… 1 taza de confianza … 1/2 de vainilla… 1/2 de buena voluntad…
unas gotitas de colores… y una pizca de buen humor
Y espera que la vida te sepa a lo que si le echas.
unas gotitas de colores… y una pizca de buen humor
Y espera que la vida te sepa a lo que si le echas.

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