10 diciembre 2006

2006 - ¿THDUQTQ?

¿THDUQTQ? - ¿Te he dicho Últimamente Que Te Quiero?

Esta pregunta, es este formato "resumido" se da principalmente en el ámbito del chat. Si le quieres poner mayor énfasis la pregunta sería: THDUQTQMMM? Si la respuesta de mi interlocutor es NO, entonces hay que actuar y la accipon se produce escribiendo y enviando un TQM. Y si quiero responder con mayor énfasis aún, se añaden tantas M como amor haya por la persona (medida que es absolutamente arbitraria y sumamente personal), quedando algo así como TQMMM. Desde allí las reacciones son muy distintas. Los más tímidos responden con una sonrisita tipo :-) Los que son un poco más osados respnden con un "Yo tb" o un "M2". Los terriblemente entregados respnden con una "Yo tb TQM". El tema de genero no es menor en este intercambio de "TQs". A mis amigas, en general, les cuesta menos hacer esta declaración de querer. A los amigos se nota que les es bastante más incómodo.

Les cuesta dar los "TQs" como recibirlos.

Y esto que es tan normal en el chat o en los mensajes de celular, no lo es tanto fuera de estas conversas escritas. "Afuera" cuesta bastante más arrancar los "TQs". La idea es que no la tengamos que arrancar, más bien que es que broten solos. Sin embargo, en general no fluyen tan espontáneamente, aún sabiendo que el amor y el querer existe. ¿Por qué será? No sé. ¿Daremos por sentado que el amor existe? ¿Y para que expresarlo entonces, si la persona sabe que yo la quiero? ¿Será que nos da miedo a ser mal interpretados? No lo sé. Lo que si sé es que un Te Quiero, no sólo en los momentos sublimes de nuestras vidas con otros, sino en el día a día, en el encuentro cotidiano o casual... hace toda la diferencia del mundo. ¿O no?

Hace dos años y medio atrás, comencé un nuevo viaje en mi vida, ingresando a aprender con gente que consideraba que esos “TQs” no dichos había que hacerlos cuerpo diciéndolos, pronunciándolos, exteriorizándolos. Lo curioso que al poco andar, muy poco andar, me encontré a mi mismo diciendo “TQs” a personas que no había visto más allá de un par de veces en mi vida, que había conocido “ayer” y sin embargo, fluían libremente, sin tener que llamarlos desde la razón, viajando así de naturales y sobre todo, sintiéndolos de verdad. Tengo que reconocer que había un ambiente que me ayudaba una tonelada para que ello ocurriese. Se creaban espacios muy mágicos que invitaban a mostrar emociones a personas que me eran prácticamente desconocidas, emociones que a amigos, parientes y compañeros de trabajo, a pesar de quererlos, y conocerlos durante años no les había mostrado jamás como tampoco habían fluido esos “TQs” con ellos. Rara la cuestión, ¿no?

Para ponerle aún más “condimento” a esto de los “TQs”, tengo que admitir que de pronto no eran necesarios, para nada. El sentimiento estaba, pero las palabras sobraban y el silencio de un abrazo bien dado, lo sustituía e incluso lo superaba. Pero ojo, no era cualquier abrazo. Eran de esos que se dan sin que sea incómodo sostenerlos en el tiempo, de esos que dicen que estoy contigo en este momento y nada más que contigo y que no me importa el resto del mundo, porque el mundo ahora somos nosotros dos unidos en este abrazo y nada más. Así el tiempo puede parar, el ruido exterior se silencia… y la única música que comienza a sonar es la de los “TQs” silenciosos que fluyen sin pronunciarlos, bajo las caricias de manos dulces en la espalda del otro, cabezas apoyadas en tus hombros y la unión de dos seres humanos entrelazados por sus brazos que atraen sus cuerpos mutuamente con una fuerza que se mezcla inexplicablemente con toda la delicadeza y dulzura del mundo. De esos abrazos estoy hablando para no tener que pronunciar los “TQs”… y sin embargo, “pronunciarlos” igual y mejor.

Y descubrí con el tiempo, que como a los hombres chilenos nos cuesta mucho más decir estos “TQs” entre nosotros, creamos una nueva manera de hacerlo. Cuando esos “TQs” no nos salen desde el lenguaje, nos ha comenzado a salir con unos besos en las mejillas que otrora eran impensados en nuestro país, a menos que fuésemos parientes muy cercanos. Con besos de saludo y despedida entre hombres que se quieren y que una manera de expresarlo es esta. Y ojo, que tales besos son singulares y especiales porque no se los damos a cualquiera. Sólo a los amigos que queremos de verdad y que no nos avergüenza demostrárselo besándolos. Y lo curioso y lo precioso es que entre dos amigos, hay uno que toma la iniciativa de dar el primer beso, me imagino que no sin miedo de saber cual será la reacción del otro. “Obviamente”, no se conversa de esto. Nos es tan estúpidamente fácil trivializar el tema, que mejor no lo conversamos. Sólo ocurre y cuando ocurre, se crea una nueva conexión entre dos hombres que se quieren demostrar amor. Y al no conversarlo, nos volvemos “cómplices” de los permisos que nos damos para dar y recibir esos “TQs” a través de un beso en la mejilla. Así de simple, así de poderoso y así de maravilloso.

Con todo lo poderoso que es el lenguaje, más poderosas son aún otras formas de declarar esos “TQs”. Alternativas no nos faltan. Sin importar el “medio” y sin que sean filtrados por la razón, lo único que tenemos que decidir es si queremos que esos “TQs” broten y fluyan libremente… que guardados acá adentro no sirven de na’.

¿LHDUQLQMMM?