¿Y tú qué haces? ¿Y yo que hago? Típico que no ando con ninguna tarjeta de negocios en mi billetera, en la cual sale escrita mi ocupación o título de lo que hago para ganarme la vida de 8:30 a 18:30 de lunes a viernes. Estas tarjetas abren y cierran conversaciones y nos permiten “enmarcamos” y saber (o al menos pretender saber) cómo tratarnos mutuamente. Porque para que estamos con cuestiones, estos pequeños pedacitos de papel, muy bien diseñados, definen un estatus social. Vaya de quien no tenga tarjeta en estos días. ¿Qué tan seria puede ser esa persona si no tiene tarjeta de negocios?Y como ando sin tarjeta, le puedo contestar lo que quiero libremente, sin tener que “enmarcarme” ni ser “enmarcado”. Si la pregunta fue ¿qué es lo que yo hago?, me tienta preguntarle de cuánto tiempo dispone para escuchar sobre toooodas las cosas que yo de verdad hago en la vida.
¿Qué es lo que más hago? Si me pusiera a pensar todo lo que hago cada día, definitivamente lo que más hago es respirar (y no me canso nunca de hacerlo). Lo otro que hago mucho y bastante bien es dormir, sobre todo siestas. Además pienso, pienso mucho, tanto en lo terrenal como en lo sideral. Y también siento. Pucha que siento y expreso esos sentimientos. La tristeza, la rabia, la culpa, la vergüenza, la impaciencia, la ansiedad, la curiosidad, la nostalgia, la dulzura, la felicidad, el optimismo y tantos otras emociones que me visitan y me “habitan” día a día. Manejo y me encanta manejar. Y si puedo, mientras manejo, le saco la lengua a los niños del auto de adelante. Canto y también me encanta cantar, posea o no el equipamiento adecuado para hacerlo. Y bailo, bailo y bailo, desde una Cueca Chilota a esos maravillosos bailes griego en que el abrazo constituye el baile. Les hago cosquillas a mis hijos. Leo de a tres libros a la vez. Escucho a mis amigos y quienes aún no lo son. Converso. Sueño, dormido y despierto. Registro momentos maravillosos de gente maravillosa, fotografiándolas. Comparto esos momentos maravillosos. Colecciono efemérides y hago cuadritos con ellas. Escribo tarjetitas de fin de año. Organizo karaokes y después no me pueden quitar el micrófono. Soy puente entre mis amistades. Abrazo... soy bastante bueno en esto de los abrazos y abrazo con fuerza, con delicadeza, con ternura, con pasión, con amor, abrazo con toda el alma. Quiero. En general quiero a mi familia, a mis viejos y a mis amigos mucho más de los que les he dicho que los quiero. Y amo, cada vez amo más el mundo que me rodea, cada vez amo a más personas que llenan mi vida.
Y para alargar más aún la conversación sobre lo que hago, ahora también hago Coaching (eso de soplar brasas), tema que en si da para una charla de horas muy entretenidas. Y también soy aprendiz de todo lo que queda por aprender, y déjenme decirles que es una exquisita enormidad.
Al final, hay miles de actividades que hago día a día, que me encantan y no me pagan por hacerlas. No son parte de mi ocupación laboral ni profesional, pero son parte de mi “ocupación de vida”. Si más encima las que hago en el trabajo me gustan, cuanto mejor, porque así puedo decir que ocupo muy bien mis 24 horas haciendo lo que me gusta y buscando hacer felices a quienes se relacionan conmigo también. ¿Se podría llamar “Felicidad por Conmutatividad”?
Necesito mandarme a hacer una nuevas tarjetitas… que no digan nada más que mi nombre y tengan en una de las esquinas superiores un “logo de vida” igualito a este: :-)
¿Me permiten unas cuantas preguntas?: ¿Y ustedes, amigos, qué hacen? ¿Cuáles son sus “ocupaciones de vida”? ¿Cuáles son aquellas cositas diarias, pequeñas y maravillosas, que los hacen felices y que no les pagan por hacer? ¿Qué “logo de vida” elegirían para sus propias tarjetas?
Nota: El tema escrito en estas líneas es una idea original del escritor estadounidense, Robert Fulghum. El es el autor de una serie de relatos cortos y maravillosos, entre los que se encuentra su primera obra: "Todo lo que realmente necesito saber, lo aprendí en Kindergarten".
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