09 diciembre 2000

2002 - Relaciones Saldadas

Un buen día del mes de julio de este año, me cuestioné que mi relación con mis hermanos Luz María y Jorge no era lo que yo quería. Sentía que habían muchas cosas que nos teníamos que decir. Sentía que había más de algún rollo inconcluso, + de un rencor escondido por ahí, + de algún ata’o que hacía que nuestra comunicación no fuese buena. En resumen, sentía que al tener cosas que decirnos, nuestras relaciones no estaban “saldadas”, que había “cuentas” pendientes.

¿Relación Saldada? ¿Qué onda? Simple. Supongamos que me voy de este mundo hoy, sin avisarle a nadie y sin que ellos se pueda comunicar más conmigo... ¿se quedarían con más de algo que les hubiese gustado haberme dicho y que nunca me lo dijeron? Yo creía que si... ¿Me quedaría yo con algo que decirles?... Seguro que si.

Todo lo traduje a un “email” que le envíe a ambos. La respuesta fue muy buena. Mi hermana me llamó e invitó a juntarnos a conversar, cosa que hicimos al tiempo después. Nos dijimos unas cuantas verdades, nada serio, y quedamos sinceramente saldados. No nos debemos nada el uno al otro. Me podría ir en paz si fuera por ella.

Con mi hermano, que vive en el otro hemisferio, la comunicación ha sido intensa y fuerte... aún continúa. Ya hemos intercambiado varias cartas y la apertura ha revelado una serie de situaciones que estaban allí, bajo la piel, que impedían que nuestra relación fuese buena. Estamos avanzando pa’ saldar lo nuestro. “So far, so good.”

Hace unas pocas semanas atrás tuve un encuentro con compañeros de la universidad en La Serena y ocurrió algo parecido. Al despedirnos, un buen compañero me dijo que para la próxima vez que nos juntáramos teníamos que hablar sobre tantas cosas que él no me ha dicho. Ya de vuelta en Santiago, recibí un email espectacular de otra compañera, invitándome a saldar nuestra relación de amistad, producto que ahora sentía que me conocía mejor... 17 años después de haber salido de la universidad.

Lleve este mismo tema a un ámbito aún más cotidiano y en un almuerzo de camaradería con compañeros de trabajo, les comenté sobre esto. Me alegró saber que tengo las cuentas saldadas con muchos de ellos. También me alegró saber que otros están dispuestos a que tengamos “minutos de confianza” que nos permitan decirnos lo que tengamos que decirnos. Y así saldar.

La gracia de saldar las relaciones con las personas que nos interesan, es que esto no siempre tienen porque ser sobre temas negativos ni deudas impagas. Perfectamente podemos saldar relaciones diciéndonos todo lo positivo que pensamos y sentimos por otros.

Yo no sé ustedes, pero yo aún tengo varias relaciones que no están precisamente en azul. En algunas ya estoy trabajando, en otras tengo que comenzar a hacerlo. Que las salde o no, depende de 2, pero al menos yo estoy tratando.

Es bueno esto de que no te deban nada. Es igual de bueno, incluso mejor, no deberle nada a nadie. Ya lo dice el dicho: “Las cuentas claras conservan la amistad.”

¿Deben algo ustedes a sus seres queridos? ¿Les debo yo algo a alguno de ustedes? Si es así, encantado conversamos un café... Yo invito.

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